La crisis de lanzamientos se agravará hasta finales de la década de 2030, el papel de Starship es incierto

Image: Ars Technica · Source
Un informe advierte sobre una escasez mundial de cohetes hasta al menos finales de la década de 2030, impulsada por la creciente demanda de satélites y la limitación de vehículos de lanzamiento. Starship de SpaceX, al carecer de una cofia amplia para cargas útiles, podría no resolver completamente la crisis.
Un análisis reciente de Quilty Space revela una grave y prolongada escasez global de cohetes que se espera dure hasta bien entrados finales de la década de 2030. La escasez surge de un aumento en la demanda de lanzamientos de satélites, impulsada por proyectos de megaconstelaciones y compañías emergentes de pequeños satélites, en medio de una contracción de vehículos de lanzamiento disponibles fuera de China.
Quilty Space proyecta un déficit de aproximadamente 150 lanzamientos para 2030 si solo se consideran las necesidades comerciales y de agencias espaciales civiles. Si la demanda de lanzamientos militares de EE. UU. se intensifica, este déficit podría potencialmente duplicarse, reflejando el aumento de volumen de lanzamientos anticipado pero no contemplado en algunas proyecciones.
Los principales factores que contribuyen a este cuello de botella incluyen la guerra en Ucrania, que ha eliminado los cohetes rusos de los mercados occidentales, retrasos en el desarrollo de cohetes prometedores como el New Glenn de Blue Origin, el Vulcan de United Launch Alliance, y otros como Neutron y Terran R, así como el retiro del Falcon 9 de SpaceX del servicio comercial.
El vehículo pesado más reciente de SpaceX, Starship, posee un potencial significativo para aliviar la escasez debido a su gran capacidad de carga y rápida reutilización. Sin embargo, la estrategia de lanzamiento actual de la compañía presenta limitaciones. Starship carece de una cofia convencional para la carga útil y en su lugar emplea una puerta estrecha optimizada para el despliegue de satélites Starlink. Este diseño se adapta a la propia constelación de satélites de SpaceX pero es poco adecuado para muchos satélites tradicionales, limitando la utilidad inmediata de Starship para lanzamientos comerciales más amplios.
Expertos de la industria, incluyendo al CEO de Telesat, Dan Goldberg, señalan que para que los operadores aprovechen Starship, es posible que deban reacondicionar los satélites en diseños más planos compatibles con su dispensador especializado, lo que reduce su atractivo como lanzador comercial universal.
El cohete New Glenn de Blue Origin ofrece esperanza para aumentar la capacidad de lanzamientos, pero la producción y la cadencia de lanzamientos aumentarán gradualmente. La previsión conservadora de Quilty Space estima ocho lanzamientos de New Glenn en 2028, incrementándose paulatinamente después.
Además, el programa de lanzamientos para la seguridad nacional militar de EE. UU. espera un aumento drástico en la demanda, lo que podría requerir que SpaceX y otros prioricen misiones gubernamentales, tensionando aún más la disponibilidad para lanzamientos comerciales.
El director de Quilty Space, Caleb Henry, enfatiza la urgencia, afirmando que quienes no hayan asegurado reservas de lanzamiento podrían enfrentar grandes dificultades para cumplir con sus necesidades en los próximos años. La culminación de estos factores sugiere que la crisis de lanzamientos es más aguda de lo que se entendía anteriormente y es improbable que se resuelva antes de fines de la década o incluso la siguiente.
En general, aunque los avances tecnológicos y los nuevos cohetes ofrecen esperanza, las condiciones actuales del mercado y la preparación de vehículos significan un entorno de lanzamientos tenso y restringido para los operadores de satélites en todo el mundo durante gran parte de esta década y más allá.


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