Los microplásticos en el agua generan químicos reactivos nocivos, desafiando su reputación de 'inertes'

Image: Ars Technica · Source
Un estudio de 2026 revela que los microplásticos en superficies acuosas producen especies reactivas de oxígeno que pueden dañar moléculas biológicas, sugiriendo que los microplásticos son químicamente activos y posiblemente dañinos.
Microplásticos—pequeñas partículas resultantes de la descomposición de objetos plásticos más grandes—han sido considerados en gran medida como químicamente inertes, lo que ha contribuido a su uso generalizado en embalajes y contenedores. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Columbia desafía esta suposición, mostrando que los microplásticos en el agua no son inertes sino que generan activamente químicos reactivos dañinos. Publicado en Nature en octubre de 2026, el estudio dirigido por el químico Wei Min demuestra que la interfaz entre el agua y varios microplásticos facilita la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), conocidas por causar daño oxidativo a proteínas, ADN y lípidos.
El equipo de Min se centró en la química que ocurre en la capa límite entre el agua y las partículas plásticas. Usando poliestireno como modelo, observaron que un tinte amarillo (naranja de metilo) disuelto en agua que contenía microplásticos se degradó significativamente a lo largo de 10 días, lo que indica actividad química atribuible a las ROS. Experimentos adicionales detectaron radicales hidroxilo—ROS altamente reactivos—directamente en las superficies plásticas. Este efecto fue consistente en seis plásticos comunes, incluyendo polietileno, polipropileno, PVC, PET y acrílico, siendo los plásticos más repelentes al agua los que generaron los niveles más altos de radicales.
Los investigadores atribuyen esto a una alteración en la red molecular de enlaces de hidrógeno del agua en superficies plásticas hidrofóbicas, lo que eleva los niveles de energía de las moléculas de agua locales y reduce la energía necesaria para formar radicales a partir de iones hidroxilo. Además, las superficies plásticas adquieren una carga negativa en el agua, lo que facilita aún más la producción de radicales. Para descartar contaminación o artefactos, el equipo empleó múltiples técnicas de detección independientes y demostró que la adición de surfactantes para interrumpir la interfaz agua-plástico redujo la generación de radicales, apoyando la conclusión de que el fenómeno es intrínseco a la interfaz microplástico-agua.
También se investigó la relevancia biológica. Proteínas como la lisozima se agregaron en superficies plásticas debido al daño inducido por radicales, y glóbulos rojos de ratón expuestos a microplásticos se fragmentaron en proporción a la producción de radicales de los plásticos. Estos hallazgos sugieren que la generación de ROS por microplásticos podría contribuir al estrés oxidativo y problemas de salud relacionados, aunque la magnitud del efecto en relación a las ROS producidas internamente sigue siendo incierta.
El estudio reconoce incertidumbres respecto a la extensión de la exposición humana a microplásticos, el impacto del envejecimiento ambiental en las partículas y la influencia del tamaño de las partículas, con los nanoplásticos más pequeños posiblemente representando mayores riesgos debido a sus mayores áreas superficiales. Los investigadores proponen que diseñar plásticos menos repelentes al agua podría mitigar la formación de radicales.
Para concluir, Min enfatizó la necesidad de más estudios para determinar la contribución directa de los ROS generados por microplásticos a enfermedades en humanos y animales. Esta investigación marca un avance importante en la comprensión de la actividad química de los microplásticos y sus posibles impactos en la salud más allá de su presencia física.


Fuentes e informes originales
Read the original source ↗

Comentarios (0)
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario
Los comentarios se publican tras moderación. Tu nombre y comentario serán públicos. Cuenta